Cuando pensamos en un líder tenemos la imagen de una persona carismática, con arrastre, capaz de mover masas, hablar en público y convencer personas. Esta es la principal razón por la que muchas personas no se ven a sí mismas en esa posición.

Sin embargo, un líder es toda aquella persona que tiene un objetivo claro de hacía a donde se dirige él o ella y está dispuesto a mover a la familia, la organización o la empresa en esa dirección.

Es alguien que tiene una visión clara del cambio necesario para mejorar y la comparte, buscando personas que vean lo que él o ella están viendo.

El carisma viene después. El carisma se genera por la pasión con la que esa persona comparte su idea o visión. El carisma viene a través del compromiso y la toma de decisiones.  El carisma es generado por el entusiasmo de ver en su mente la misión cumplida.

Creo que todos podemos ser líderes carismáticos de una causa en la cual creemos.

 

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